jueves, 6 de octubre de 2011

Fantasmas fotografiados


Un día la vida brilló, tomé una foto y se esfumó para no volver. Mi fantasma se fue y con él la posibilidad de amar, a veces pierdo la noción del tiempo y mis jueves se vuelven lunes, un infinito circulo enfermizo de telas de araña y botellas de soda. La memoria falla pero el dolor se acumula, maldito corazón que no selecciona alegrías, que solo se enfoca en horrores del pasado, distantes y cambiantes a su antojo. Maldita prosa depresiva, que en mi alma se entierra. Ganas de llorar no realmente, de gritar y destrozar la podredumbre del ser. Estoy molesta ¿Y qué?

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