Me hablo a mí misma y trato de convencerme de que el
pasado hay que dejarlo ahí. Pero en las raíces de mi voz estas tú, te oigo
cuando hablo, te siento al cantar, me giro y la vida está en torno a ti, tú y
tus bromas sin sentido, tú y el olvido que nunca llega, tú y la distancia
puesta alrededor de los vasos rotos. Confiados de que el amor no acaba y las
relaciones no terminan, los recuerdos que se guardaban y se desbordaban,
simplemente ahora, simplemente después, cuando las lágrimas han acabado, cuando
las debilidades han sido expuestas y las quejas retumban en mis oídos, ahora
los buenos recuerdos no son más que ilusiones.
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